
Déjame, acurrucarme en tu pecho,
sentir tu calor de inmenso sol dorado,
sentir tú aroma protector,
deja que te cuente como me ha ido
para dar permiso a que me cuentes como estas,
en que esta tú alma solitaria
y bella que adolece de penas indefinidas
que ilumina como una voragine de alegría y sueños
debido a esa voluntad involuntaria,
Déjame mirar tus ojos especiales y ver,
entendiendo tú sentir más profundo,
solo déjame vivir contigo tus colores,
solo déjame invitarte a vivir los míos
que no casualmente se parecen sorprendentemente a los tuyos.
Ahora estoy en tú pecho siento tu corazón como late,
haciendo eco en la realidad física
rebotando el sonido en tus huesos,
en tu piel traspasando la barrera de lo interno,
pasando a lo externo.
“Robo ese sonido” y lo guardo en mi mundo interno,
¡escucho! y siento tú vida,
la hago mía y la escondo
como tesoro en mi memoria
para mantenerte viva en mi mente eternamente,
hasta el fin de mis tiempos,
pero eso no se quedara en la tierra
y madera que deje al partir sino que se ira en mi alma,
con todo mi amor.
Así comentare a todos mis amores que ya han partido
lo hermoso que fue el haberte conocido.